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Filosofía Hygge: el arte danés de crear un hogar acogedor
Vivimos en un mundo donde todo parece ir muy rápido, donde nos pasamos el día recibiendo notificaciones y donde cuando acaba el día, parece que nos ha faltado tiempo para hacer todo lo que queríamos. Y en ese contexto, cada vez valoramos más los momentos que nos invitan a parar, respirar y ser conscientes del presente.
Si estás en ese punto donde te gustaría reducir el ritmo, hoy queremos hablarte de la filosofía hygge (pronunciado “ju-ga”), un concepto danés que ha conquistado hogares en todo el mundo por su manera sencilla y profunda de entender el bienestar.
Y no nos extraña, porque Dinamarca suele aparecer año tras año entre los países más felices del mundo. Y parte de esa felicidad viene de cómo afrontan su día a día, y, sobre todo, en cómo conciben el hogar: un refugio cálido, seguro y lleno de paz. Eso es el hygge: disfrutar de los pequeños momentos del día a día, rodearse de luz suave, materiales naturales y crear un hogar que se sienta como refugio.

Crear hygge cuando tu bebé llega a casa
En el momento en el que nos convertimos en padres, esta filosofía puede ser muy útil porque cuando el bebé llega a casa todo cambia: necesitamos una rutina que nos ayude a conectar con nosotros mismos y también trasladar ese bienestar a nuestro peque. Para ellos, el ambiente es más importante de lo que parece, porque perciben nuestras energías y emociones desde el primer momento (si hay estrés, calma, ausencia, felicidad…).
La habitación infantil con hygge deja de ser solo un espacio funcional para convertirse en un entorno donde el descanso, la seguridad y la serenidad son protagonistas. No tenemos que hacer grandes cambios en casa para notar la diferencia, sino crear un espacio donde nosotros sintamos que podemos relajarnos, bajar el ritmo y reducir los estímulos. Al final, es algo que irás notando poco a poco cuando estés en tu casa y las sensaciones que tengas te irán pidiendo esos pequeños cambios.
Por ejemplo, ya desde el principio podemos apostar por una iluminación cálida, orden visual, tonos neutros y materiales naturales como la madera, que nos ayudarán a crear ese ambiente acogedor tan característico del estilo nórdico, ideal para nuestro bebé.
¿Qué mobiliario podemos usar para un hogar hygge?
A la hora de crear este ambiente acogedor que buscamos, es aconsejable elegir piezas de diseño natural, líneas suaves y estética escandinava, porque no es solo cuestión de estética, sino también emocional. En Micuna pensamos en las necesidades reales de las familias, apostando por muebles ideados para disfrutar de una larga vida útil y para acompañar el crecimiento del bebé en un entorno donde sienta comodidad desde el principio.

Crear una habitación hygge es, en el fondo, diseñar un espacio donde sentirse bien de verdad y que nos ayude a mejorar nuestra calidad de vida en el hogar, con un espacio más ordenado, armónico y que nos facilite la rutina con nuestro peque, así como nuestra estabilidad emocional. Y dentro de nuestra rutina, el hygge no requiere grandes gestos. Es encender una luz cálida al final del día, elegir textiles suaves, hacerse un chocolate caliente, mantener el orden y, sobre todo, regalarse tiempo de calidad juntos. “Hygge puede ser familias y amigos reunidos para comer, con el comedor a media luz. O puede ser el tiempo que pasas solo leyendo un buen libro” comenta Susanne Nilsson, una profesora que enseña hygge a sus alumnos. Porque muchas veces, la verdadera felicidad está en esos momentos cotidianos que pasan casi sin darnos cuenta.
